martes, 18 de mayo de 2021

REFLEXIÓN A UN AÑO DE LA PANDEMIA

 

La especie humana “homo sapiens” equivocadamente hombre sabio, pues desde siempre se ha comportado como una plaga destructora de su propio entorno y que hoy padece la virulencia biológica de una pandemia; mas de un año a transcurrido desde que en China en medio del ocultamiento del régimen comunista se filtró la información de la aparición de un virus, el Sars Cov 2 o Covid 19, un coronavirus que ataca el sistema respiratorio y que a la fecha de escribir estas líneas  reportaba 137.775.013 casos confirmados y 2.880.681 muertes en el mundo, mientras en Colombia se habían confirmado 2.479.617 casos y 64.767 muertes relacionadas con el virus.

 

Hay quienes olímpicamente buscan responsables en el gobierno y hacen altisonantes señalamientos sobre el manejo de la pandemia en el país, olvidan que la responsabilidad es de doble vía, así como la solución, anotando que el mayor peso sobre el control de los contagios recae en el individuo como integrante fundamental de la sociedad, pues, por parte de la administración se deben sopesar la salud y la economía. Al momento de redactar este artículo el país superaba la cifra de muertes reportadas desde el inicio de la pandemia en mas de 500 fallecidos en 24 horas, causa de ello el relajamiento en los protocolos de bioseguridad, la indolencia de aquellos que no les ha tocado sepultar familiares o amigos y la irresponsabilidad de quienes por ignorancia hacen caso omiso de las recomendaciones sanitarias.

 

Cuantos llamados a la reflexión para hacer un alto y un cambio fundamental en nuestro comportamiento como individuos y como sociedad, fueron muchas la voces que vaticinaban una nueva sociedad al superar la pandemia, pero que engañados están, esta sociedad deshumanizada a perdido desde hace siglos la razón; esta situación que ha debido llevar a la unión y al trabajo mancomunado;  superando cualquier diferencia política, social, económica o religiosa, por el contrario ha aumentado la polarización y caldeado los espíritus beligerantes y no en pocas ocasiones con argumentos baladís.

 

Bien lo decía el cantautor argentino Facundo Cabral “…Soy un hombre, peor cosa no podría ser …” la razón hoy no caracteriza a la humanidad, la irracionalidad se ha entronizado en nuestra sociedad, el egoísmo que ignora al otro como semejante, como igual.

 

Las lecciones que dejará este anuncio del destino de homo sapiens es solo uno más de los muchos que cada día se evidencian en el camino a la autodestrucción de la vida como la conocemos hoy, la naturaleza nos da señales que en masa se ignoran, nuevas pandemias mas agresivas, el cambio climático, el agotamiento de las fuentes de agua, la sobrepoblación y las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial IA., la biotecnología, la automatización que conlleva el desplazamiento  paulatino de actividades que en la actualidad realiza el hombre con el discurso apropiado de mejorar las condiciones de vida, pero que ocultan que solo mejorará la vida de unos cuantos.

 

El verdadero apocalipsis no es el que describe el apóstol Juan en el nuevo testamento, pues no será el Dios cristiano quien acabará con la existencia humana, será el hombre mismo en su sin razón que aceleradamente esta llevando a su especie a la desaparición.

 

Que la pandemia nos lleve a reflexionar sobre lo fundamental, la unión, la solidaridad, el respeto y la forma de revertir los efectos negativos de nuestras acciones sobre el medio ambiente, sobre la salud y aquello que vemos como adelantos tecnológicos que hoy no tienen mayor regulación y que pueden generar mayores males que bienestar.

 

 

 

Diógenes

 

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