lunes, 6 de mayo de 2019

SE GOBIERNA PARA TODOS

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En este año electoral y próximos al inicio en firme de la campaña a las elecciones territoriales, resulta pertinente recordar y hacer un llamado a quienes tienen interés en ocupar el palacio consistorial Mon y Velarde el artìculo segundo constitucional que consagra de manera clara y expresa los fines esenciales del estado así,

ARTICULO 2o. Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.

Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.

Negrillas y subraya fuera de texto

Se resaltan apartes de este artículo para recordarle a los precandidatos y a quienes a partir del 27 de junio y hasta el 27 de julio se inscriban para ocupar los cargos unipersonales y corporados en nuestro municipio, que es mandato superior gobernar para todos y servir a todos los miembros de nuestra comunidad urbana y rural y no solo a quienes los votaron para llegar a sus cargos o curules.

Lo anterior dado que se volvió costumbre en este país beneficiar solo a quienes puedan demostrar que votaron por los ganadores y el resto queda marginado de las decisiones que toman los mandatarios, pues buen lo ha señalado la Corte Constitucional “(…) los funcionarios públicos elegidos democráticamente representan a la nación entera y no a sus electores individualmente considerados” (Sentencia C – 179 de 2002)

Más aun cuando los recursos y bienes del Estado no pueden convertirse, en virtud del triunfo electoral, en patrimonio de los partidos y movimientos mayoritarios.

En una democracia representativa y participativa como la de 1991 la administración se enriquece a partir de los diferentes puntos de vista que se pueden tener de las problemáticas que afectan a las comunidades, los perdedores de una contienda electoral tiene muchos que aportar a las iniciativas de los ganadores.

El ejercicio de escucharnos desde nuestras diferencias a partir del respeto y la aceptación de que no existen verdades y soluciones absolutas a las múltiples problemáticas que afectan a nuestro país, región o municipio debe ser la base para construir una mejor convivencia y esto se logra desde un acuerdo entre las campañas para mantener unos discursos con altura, sin ataques que polaricen a los electores, sino que permitan la libre discusión sobre las propuestas serias y realizables que cada campaña presente para el análisis razonable de los electores.

De alcanzar un acuerdo entre las campañas los electores no quedarán a merced de la polarización entre el malo y el bueno sino entre programas y propuestas serias y realizables que propugnen por el bienestar de las comunidades, la oposición tendrá los fundamentos para pronunciarse cuando se falte a los compromisos por parte de los elegidos y las comunidades desde cualquier partido, movimiento o grupo significativo de ciudadanos que haya participado en la campaña tendrá derecho a participar en la agenda pública a partir de los espacios que el gobernante convoque para proponer soluciones a problemáticas puntuales que así lo requieran.

El gobernar es un ejercicio de servicio, no solo de poder, los gobernantes han de anteponer el servicio y el bienestar comunitario a cualquier confrontación de carácter político que pueda terminar impactando negativamente a la sociedad.

Durante la campaña se podrá observar la altura de los candidatos y del futuro mandatario y los concejales que reciban el favor del pueblo, recordad, por sus hechos los conoceréis y desde el desayuno se sabe lo que será el almuerzo.

Los candidatos tendrán la oportunidad de marcar una diferencia con las administraciones que los han precedido, pues solo recordemos lo que ha pasado con los últimos mandatarios del municipio, la mayoría han sido sancionados disciplinariamente, fiscalmente o condenados penalmente, lo que muestra que han sido inferiores a la dignidad que da el ser servidor público, pues allí solo deberían llegar las mejores personas que sepan anteponer a sus intereses personales lo intereses de toda una comunidad.

Pero es también la oportunidad de la sociedad que en ejercicio de su derecho a elegir logre identificar no solo cuál es el mejor programa de gobierno, sino que candidato es garantía de transparencia y rectitud.


Participar da el derecho a reclamar.

UN POCO DE HISTORIA FAMILIAR






DIÓGENES SEPÚLVEDA MEJÍA 1896 – 1979

Nació en Santa Fe de Antioquia.

·   Doctor en Derecho de la Universidad Externado de Colombia.
·      Parlamentario muy distinguido.
·      Diputado de la asamblea de Antioquia.
·      Magistrado del Tribunal Supremo del Trabajo.
·      Consejero de Estado.
·      Co-redactó el código de procedimiento laboral de 1948
·  Profesor universitario y columnista de varios periódicos prestigiosos del país.

Como parlamentario, fue ponente en la cámara legislativa, de las leyes sobre establecimiento de centrales metalúrgicas en Colombia, y sobre la propiedad del subsuelo Colombiano para la explotación del petróleo, tema en el cual el consejo de estado en 2005 ante demanda de la antigua concesión de la Familia BARCO sustento con los argumentos del Dr. Sepúlveda la defensa del estado, la cual triunfo.

Hombre enérgico, visionario, con grandes cualidades de líder.


domingo, 27 de enero de 2019

¿QUÉ LE PASA AL PAÍS?


“Colombia tierra querida” tierra de contrastes, culturalmente diversa, de gente buena y rica; en medio de todas estas expresiones positivas hay una realidad que no podemos ocultar, una sociedad inmoral en su comportamiento ético, personas que creemos conocer no son lo que creemos cuando llegan a cargos de poder público.

Hoy sobre los mas altos funcionarios del Estado se siembra la duda con respecto a su comportamiento público y privado, pues valga recordar que quienes optan por el reconocimiento público renuncian a una parte de su esfera privada y aun de intimidad, así lo ha aceptado la Corte constitucional en reiteradas sentencias, criterio que no es propio de nuestra Corte, sino del ejercicio del derecho constitucional comparado.

Resulta por demás decepcionante saber que no se puede confiar en partido o movimiento político alguno y mucho menos en su lideres, pues todos están cuestionados, no solo por la opinión pública, sino por la justicia que a su vez también se encuentra salpicada en actos ilegales, pero la responsabilidad no solo recae en quienes ocupan las diferentes ramas del poder, resulta que distintos sectores de la sociedad son cómplices intelectuales o materiales de los primeros.

Los de mi generación recordaran que Álvaro Gómez Hurtado llamaba a un acuerdo sobre lo fundamental y terminó asesinado, pero ¿qué proponía ese acuerdo? “ (…)  exigir y respaldar todas las acciones encaminadas a lograr la efectiva vigencia de la ley, la recuperación de la moral pública, el restablecimiento de la justicia, la adopción de un modelo económico que procure el desarrollo equilibrado con justicia social y la preservación de los recursos naturales. Objetivos que apuntan hacia la reconquista del derecho a vivir en paz y a constituir un futuro amable y justo para los colombianos” esta iniciativa murió con su autor moral, pues su partido, el conservador abandonó estas banderas y se convirtió en partido lagarto de poder.

La recuperación de la moral pública resulta fundamental si queremos ser un Estado viable, la confianza en la política y los políticos resulta una tarea de importancia en los actuales momentos, la guerra de los egos políticos le está cobrando una cara factura al pueblo colombiano, el presidente Iván Duque ha propuesto desde su campaña un gobierno que enfatiza en la equidad.  “Trabajar por la Equidad responde a un imperativo ético que trasciende las diferencias partidistas y las vanidades personales. Trabajar por la Equidad constituye un objetivo común de toda Colombia que no es bandera ideológica de la izquierda o de la derecha”.

Entender y desarrollar estos preceptos seguramente ayudaran a mejorar las condiciones sociales de un país que lo tiene todo para estar a la vanguardia en Suramérica, pero esto no podrá lograrse mientras veamos un enemigo eterno en quien tiene una mirada o una propuesta diferente a la nuestra sobre un mismo problema, debemos tener la capacidad de aceptar que nadie es dueño de soluciones únicas frente a las muchas dificultades que hoy tiene el país.

Pareciera que hoy en Colombia nadie tiene la autoridad moral para hablar de determinados temas, pues todos ayer u hoy están untados de la misma “mermelada” los medios de comunicación comprados con la pauta oficial, los particulares confabulados para saquear el erario público, los políticos amangualados con mafias o criminales, la justicia vendiendo fallos y los jueces caracterizándose como divas, los académicos adoctrinando y la sociedad vendiéndose en cada elección.

El panorama no es el mejor, pero como sociedad tenemos el deber de reaccionar y  con el poder que tiene el pueblo intentar cambiar esta realidad, seamos más exigentes a la hora de elegir a quienes gobiernan en lo nacional, lo regional y lo local, no creamos que con discursos populistas y de promesas irrealizables se solucionan los problemas particulares y colectivos, exijamos que desde el discurso se hable con la realidad, que se planteen los problemas y las posibles soluciones, que estos se conviertan en hechos y obras que impacten realmente a la sociedad, que el ejercicio de la política se dignifique a partir del “enriquecimiento colectivo”, esto no es otra cosa que un mayor bienestar para un mayor número.

Empecemos desde hoy a transformar nuestro país a partir de acciones y comportamientos sociales simples.