En este año electoral y próximos al inicio en firme de la campaña a las
elecciones territoriales, resulta pertinente recordar y hacer un llamado a
quienes tienen interés en ocupar el palacio consistorial Mon y Velarde el
artìculo segundo constitucional que consagra de manera clara y expresa los
fines esenciales del estado así,
ARTICULO 2o. Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y
garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en
la Constitución; facilitar la
participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida
económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender
la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la
convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.
Las autoridades de la República están instituidas para
proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra,
bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el
cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.
Negrillas y subraya fuera de texto
Se resaltan apartes de este artículo para recordarle a los precandidatos
y a quienes a partir del 27 de junio y hasta el 27 de julio se inscriban para
ocupar los cargos unipersonales y corporados en nuestro municipio, que es mandato
superior gobernar para todos y servir a todos los miembros de nuestra comunidad
urbana y rural y no solo a quienes los votaron para llegar a sus cargos o
curules.
Lo anterior dado que se volvió costumbre en este país beneficiar solo a
quienes puedan demostrar que votaron por los ganadores y el resto queda
marginado de las decisiones que toman los mandatarios, pues buen lo ha señalado
la Corte Constitucional “(…) los
funcionarios públicos elegidos democráticamente representan a la nación entera
y no a sus electores individualmente considerados” (Sentencia C – 179 de 2002)
Más aun cuando los recursos y bienes del Estado no pueden convertirse,
en virtud del triunfo electoral, en patrimonio de los partidos y movimientos
mayoritarios.
En una democracia representativa y participativa como la de 1991 la
administración se enriquece a partir de los diferentes puntos de vista que se
pueden tener de las problemáticas que afectan a las comunidades, los perdedores
de una contienda electoral tiene muchos que aportar a las iniciativas de los
ganadores.
El ejercicio de escucharnos desde nuestras diferencias a partir del
respeto y la aceptación de que no existen verdades y soluciones absolutas a las
múltiples problemáticas que afectan a nuestro país, región o municipio debe ser
la base para construir una mejor convivencia y esto se logra desde un acuerdo
entre las campañas para mantener unos discursos con altura, sin ataques que
polaricen a los electores, sino que permitan la libre discusión sobre las
propuestas serias y realizables que cada campaña presente para el análisis
razonable de los electores.
De alcanzar un acuerdo entre las campañas los electores no quedarán a
merced de la polarización entre el malo y el bueno sino entre programas y propuestas
serias y realizables que propugnen por el bienestar de las comunidades, la oposición
tendrá los fundamentos para pronunciarse cuando se falte a los compromisos por
parte de los elegidos y las comunidades desde cualquier partido, movimiento o
grupo significativo de ciudadanos que haya participado en la campaña tendrá derecho
a participar en la agenda pública a partir de los espacios que el gobernante
convoque para proponer soluciones a problemáticas puntuales que así lo
requieran.
El gobernar es un ejercicio de servicio, no solo de poder, los
gobernantes han de anteponer el servicio y el bienestar comunitario a cualquier
confrontación de carácter político que pueda terminar impactando negativamente
a la sociedad.
Durante la campaña se podrá observar la altura de los candidatos y del
futuro mandatario y los concejales que reciban el favor del pueblo, recordad,
por sus hechos los conoceréis y desde el desayuno se sabe lo que será el
almuerzo.
Los candidatos tendrán la oportunidad de marcar una diferencia con las
administraciones que los han precedido, pues solo recordemos lo que ha pasado
con los últimos mandatarios del municipio, la mayoría han sido sancionados
disciplinariamente, fiscalmente o condenados penalmente, lo que muestra que han
sido inferiores a la dignidad que da el ser servidor público, pues allí solo
deberían llegar las mejores personas que sepan anteponer a sus intereses
personales lo intereses de toda una comunidad.
Pero es también la oportunidad de la sociedad que en ejercicio de su
derecho a elegir logre identificar no solo cuál es el mejor programa de
gobierno, sino que candidato es garantía de transparencia y rectitud.
Participar da el derecho a reclamar.

