jueves, 21 de noviembre de 2013

LA PAZ... ENTRE LA ILUSIÓN DE UN PAÍS Y EL DESEO DE PODER DE LA GUERRILLA

Mas de 52 años de conflicto armado que han desangrado al país, una guerrilla que para mantenerse recurrió al secuestro, la extorsión e incursionó en el negocio del narcotráfico, que para demostrar su poderío arraso con sus tomas guerrilleras cientos de poblaciones en todo el país y al igual que los grupos paramilitares ocasionó el desplazamiento de miles de familias.

Hoy una parte del país se ilusiona con la paz, en un proceso muy bien montado y promocionado, que comos se ha visto a servido hasta de propaganda para la reelección de un presidente que hasta el día de las elecciones del 2010 estaba comprometido con defender unos huevitos que le dejaba su antecesor, pero al día siguiente se le olvidó aquel compromiso, como hacen todos los políticos y embarco al país en una aventura de la cual a pesar de de la esperanza genera muchos interrogantes.

Por su parte la guerrilla  aprovecha este escenario para de manera cínica mostrarse como victima y hasta niega ser victimario, es ahí donde parte de los Colombinos empiezan a desconfiar de la verdaderas intenciones de paz de este grupo armado ilegal. Sólo un interés claro  los mueve, el deseo de poder político, y desde la misma institucionalidad se les hace el juego cuando se afirma que sus crímenes pueden ser olvidados, pues se plantea que sus cabecillas no pagaran un sólo día de cárcel y  para ello el congreso aprueba el llamado Marco Jurídico para la Paz.

No se puede dudar que todos anhelamos vivir en un país mas tranquilo, en paz, pero esa paz no puede descansar sobre la sangre de tantos Colombianos, civiles, militares y policías, esa paz requiere que se reconozca a las victimas, esa paz requiere una reparación y el compromiso inequívoco de no repetición.

Estas conversaciones en su primera etapa, donde nada esta acordado hasta que todo este acordado, tendrá que seguir una segunda etapa, quizá la mas difícil, su implementación, en esta no estarán comprometidas únicamente las partes, será toda la sociedad, pero mas allá del compromiso social, tendrá un alto costo económico.

El optimismo  es difuso, el escepticismo crece, pero eso no hace a los escépticos enemigos de la paz, se mantiene la ilusión y ojala para el país se de una paz estable y duradera, y también ojala aquellas voces que anuncian cambios radicales en el modelo económico y la forma de gobierno se equivoquen y no se tenga que decir "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", el castrochavismo no puede ser una opción, pues la polarización seguramente (el Dios en el que creo no lo permita) llevaría al país a una crisis de violencia peor a la que nos ha tocado vivir. No puede negarse el espíritu virulento de esta sociedad, que hoy se agrede mutuamente por el sólo hecho de seguir unos nombres calificados con el rotulo de ser de izquierda o de derecha, nada mas peligroso, pues nuestra historia esta marcada por la violencia bipartidista, las redes sociales se llenan  de insultos de Colombianos contra Colombianos, ya que Uribistas, ya que Petristas, o Santistas, no olvidemos que la política es una sola  y quien busca votos no es mas que un político.

Toda reflexión sobre la paz  debe estar enmarcada en una decisión personal de aportar a la vida en convivencia, de abandonar todo acto violento verbal y/o  físico,el individuo como sujeto social y la sociedad en su conjunto son actores principales de la paz.