La especie humana “homo sapiens” equivocadamente hombre sabio, pues desde
siempre se ha comportado como una plaga destructora de su propio entorno y que
hoy padece la virulencia biológica de una pandemia; mas de un año a
transcurrido desde que en China en medio del ocultamiento del régimen comunista
se filtró la información de la aparición de un virus, el Sars Cov 2 o Covid 19,
un coronavirus que ataca el sistema respiratorio y que a la fecha de escribir
estas líneas reportaba 137.775.013 casos
confirmados y 2.880.681 muertes en el mundo, mientras en Colombia se habían
confirmado 2.479.617 casos y 64.767 muertes relacionadas con el virus.
Hay quienes olímpicamente buscan responsables en el gobierno y hacen
altisonantes señalamientos sobre el manejo de la pandemia en el país, olvidan
que la responsabilidad es de doble vía, así como la solución, anotando que el
mayor peso sobre el control de los contagios recae en el individuo como
integrante fundamental de la sociedad, pues, por parte de la administración se
deben sopesar la salud y la economía. Al momento de redactar este artículo el
país superaba la cifra de muertes reportadas desde el inicio de la pandemia en
mas de 500 fallecidos en 24 horas, causa de ello el relajamiento en los
protocolos de bioseguridad, la indolencia de aquellos que no les ha tocado
sepultar familiares o amigos y la irresponsabilidad de quienes por ignorancia
hacen caso omiso de las recomendaciones sanitarias.
Cuantos llamados a la reflexión para hacer un alto y un cambio fundamental
en nuestro comportamiento como individuos y como sociedad, fueron muchas la
voces que vaticinaban una nueva sociedad al superar la pandemia, pero que
engañados están, esta sociedad deshumanizada a perdido desde hace siglos la
razón; esta situación que ha debido llevar a la unión y al trabajo mancomunado; superando cualquier diferencia política,
social, económica o religiosa, por el contrario ha aumentado la polarización y
caldeado los espíritus beligerantes y no en pocas ocasiones con argumentos
baladís.
Bien lo decía el cantautor argentino Facundo Cabral “…Soy un hombre, peor
cosa no podría ser …” la razón hoy no caracteriza a la humanidad, la
irracionalidad se ha entronizado en nuestra sociedad, el egoísmo que ignora al
otro como semejante, como igual.
Las lecciones que dejará este anuncio del destino de homo sapiens es solo
uno más de los muchos que cada día se evidencian en el camino a la
autodestrucción de la vida como la conocemos hoy, la naturaleza nos da señales
que en masa se ignoran, nuevas pandemias mas agresivas, el cambio climático, el
agotamiento de las fuentes de agua, la sobrepoblación y las nuevas tecnologías
como la Inteligencia Artificial IA., la biotecnología, la automatización que
conlleva el desplazamiento paulatino de
actividades que en la actualidad realiza el hombre con el discurso apropiado de
mejorar las condiciones de vida, pero que ocultan que solo mejorará la vida de
unos cuantos.
El verdadero apocalipsis no es el que describe el apóstol Juan en el nuevo
testamento, pues no será el Dios cristiano quien acabará con la existencia
humana, será el hombre mismo en su sin razón que aceleradamente esta llevando a
su especie a la desaparición.
Que la pandemia nos lleve a reflexionar sobre lo fundamental, la unión, la
solidaridad, el respeto y la forma de revertir los efectos negativos de
nuestras acciones sobre el medio ambiente, sobre la salud y aquello que vemos
como adelantos tecnológicos que hoy no tienen mayor regulación y que pueden
generar mayores males que bienestar.
Diógenes