lunes, 7 de septiembre de 2015

DE CANDIDATOS Y ELECTORES

Se acerca la fecha para las elecciones y los candidatos, así como los electores se encuentran considerando las estrategias los primeros y analizando las propuestas los segundos, me refiero a los electores reflexivos y preocupados, no por la promesa individual del candidato, sino por los compromisos colectivos que  hace ya en la plaza pública, ya en los medios masivos.

El ciudadano reflexivo analiza el programa de gobierno, las intervenciones de los candidatos  en los diferentes escenarios y ha de cuestionarse sobre varios aspectos, lo realizable de las propuestas inscritas,  quienes rodean al candidato, su comportamiento público, así como las referencias de su comportamiento privado, pues quienes ejercen ciertas actividades públicas renuncian voluntariamente a una parte de su privacidad, así lo ha señalado la Corte Constitucional en reiterada jurisprudencia.

Por otro lado esta el elector tradicional, el que no analiza y sólo vota por ser amigo, por el tamal, el sancocho o los cincuenta  mil pesos ($50.000) del  momento, a éste poco o nada le importa lo que el candidato exponga, es el ciudadano que no le interesa lo que ocurra durante 4 años, pues el ya ha logrado lo suyo.

En tanto los candidatos en la recta final se aferran a cualquier medio y promesa irrealizable para convencer a los electores, es el momento en que pueden encontrarse incoherencias entre lo que dicen y lo que hacen,

Hay quienes han llegado al poder sin necesidad de mostrar una falsa humildad, sin lloriquear porque la vida les ha puesto pruebas que han sabido superar, esos son los hombres y mujeres que quizá tengan la inteligencia  y sensibilidad suficiente para  gobernar, como bien lo señalara  Charles Dickens , “Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes,” eso le resulta difícil a quienes las miles del poder obnubilan, entonces se olvidan de donde salieron y hasta denigran de su origen.

Quien sabe criticar, debe saber recibir la critica, no muestra humildad quien con prepotencia recibe el llamado de atención del ciudadano, que, con todo derecho reclama conocer la hoja de vida de aquel que pretende dirigir los destinos de una comunidad. La  política es el arte de convivir, de alcanzar la convivencia en una comunidad muy disímil, que tiene intereses muy segmentados y a veces muy conflictivos. La política es hacer que esa comunidad sienta que forma parte de un proyecto común, y eso no puede lograrlo quien no es transparente y coherente entre el decir y el hacer.

Serán los electores quienes decidan a quien favorecer, ojalá no sea a quien mas prometa, la ciudad merece un cambio en la forma y técnica de gobierno, alguien consciente que la política se hace con todos, con quienes votaron por el y por quienes no lo hicieron, una administración consciente de las necesidades, y creativo para intentar suplir las mas sentidas de la comunidad, un mandatario que se de la oportunidad de escuchar también a sus contradictores, que se acompañe y asesore de personas con capacidad de gestión, creativos, capaces de proponer políticas publicas que impacten, que considere de importancia capacitar a todos los servidores públicos para que cuenten con mayores herramientas para cumplir las funciones del estado local.

Lo antes expuesto aplica de igual manera a los candidatos al Concejo Municipal, como órgano colegiado, actores y formuladores de políticas públicas. Estos no pueden ser simplemente los aprobadores de actos administrativos (Acuerdos Municipales), son protagonistas del desarrollo y fortalecimiento de la institucionalidad, en procura del bienestar colectivo.

Ciudadano y elector , hay opciones, mire lo que hay, piense en lo que quiere que haya y analice quien tiene la fortaleza, la iniciativa y capacidad para mejorar las problemáticas del territorio, si acierta podrá decir que Usted ha sido parte de la solución, si falla en su elección, tendrá todo el derecho de criticar y reclamar el cumplimiento de los compromisos no cumplidos y  asumidos por los elegidos.

Candidatos, al posesionarse haréis el juramento de  cumplir la Constitución y la Ley, sino que el y ella os lo demanden, nada mas solemne que un juramento, no seáis inferiores a vuestras responsabilidades políticas.