Opiniones, fotografías y videos que muestran mi visión sobre diversos temas.
lunes, 26 de noviembre de 2018
miércoles, 24 de octubre de 2018
domingo, 30 de septiembre de 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
jueves, 26 de julio de 2018
sábado, 7 de julio de 2018
DE LA MORAL INDIVIDUAL Y DE LA DOBLE MORAL SOCIAL.
En
un país donde nos acostumbramos a ser indulgentes con los criminales, a apoyar
pactos con las “bestias” me refiero a la mal llamada guerrilla, aclarando y
enfatizo en sus cabecillas que al final
resultan ser los más beneficiados con un acuerdo flojo en su forma y más aun en su fondo, nos
indignamos con situaciones que, aunque condenables resultan menores ante las
atrocidades cometidas por aquellos.
Nunca
compartiré ningún acto de discriminación o exclusión frente a otro ser humano,
pero la moral individual es una y otra la que se manifiesta socialmente, las
redes sociales han permitido que los indignados morales expresen abiertamente
sus criticas frente al comportamiento humano con relación a ciertos animales,
el perro o el gato abandonados, las aves enjauladas, el sacrificio de los toros
de lidia o las peleas de gallos, pero nada dicen frente a la muerte de niños
por desnutrición en el país, y salen a vitorear a políticos corruptos y podría
expresar más ejemplos, pero dejemos ahí.
El
tema viene dado que hace días se presentó un bochornoso caso en el cual se ve
involucrado don José, un humilde hombre que con sus guitarra va interpretando
canciones en diferentes sectores de la ciudad de Medellín, el pasado 7 de mayo
se hizo viral, así se denomina en los nuevos medios las visualizaciones que
tiene algún contenido digital en las redes sociales, el caso es que nuestro
personaje es invitado a almorzar en un restaurante por unas personas que se
encontraban allí y que les pareció bien hacer un acto de reconocimiento o de
solidaridad con don José, acto que fue rechazado por la administración del
restaurante, quienes solicitaron a don José se retirara del estableciemiento,
acto que resulta ofensivo a la dignidad humana.
Este
hecho a todas luces reprochable por parte de la administración del restaurante
se ve sobredimencionado socialmente dado el alcance de las redes sociales,
miles de personas criticando, muchos quizás sin entender o tener el
contexto completo de la situación juzgaron y condenaron a la administradora del
establecimiento, pero qué tal si con más cabeza fría analizamos el tema, según
el video publicado en la redes, las personas que invitan a don Jose a almorzar
no lo llevan a la misma mesa que ellos comparten, él se sienta en una mesa a
parte, ¿a caso no existiría una doble discriminación? Loable el gesto de la
invitación, ¿pero acaso no es digno para compartir la mesa con él? Considero un
acto moral el rechazo a la actuación de la administradora del negocio, ¿pero
acaso no lo es también rechazar el comportamiento de quien hace una invitación y
aparta al invitado?
Y
que decir de la doble mora social, pues miles de personas tiran la piedra sin
estar libre de pecado, juzgaron y condenaron no sólo a la administradora del
establecimiento, sino que acabaron seguramente con el negocio, pues los comentarios
de fijos y posibles comenzales fue el mismo, no vuelvo o diganme donde es para
no ir nunca.
A
cuantas personas se ha perjudicado, no solamente en su dignidad, en su honra y
hasta en su empleo por el manejo mediatico irresponsable, pues hoy se hace
popular o impopular a alguien con solo colgar un video que muestra una media
verdad.
Don
José sin embargo sigue tranquilo, su noble personalidad le impide magnificar
como lo han hecho los demás una situación que ha podido ser razonablemente
manejada por todos los involucrados, él, agradecido, sin inmutarse reconoce a
cada quien una bendición, un Dios les pague, en este hombre solo hay una moral
de la bondad o la pureza.
Este
hecho nos debe llevar a refexionar sobre la moral que practicamos como
individuos y como sociedad, pues encuentro que una no se compadece de la otra,
mientras una nos debería llevar a la prudencia, la otra resulta contagiosa del
linchamiento y el escarnio público del otro, en tal sentido encontrar un punto
donde pueda enmendarse una injusticia sin destruir al otro ha de ser el
objetivo, la sanción social no puede ser una condena perpetua.
Que
la razón se imponga a las pasiones desmedidas de esa doble moral colectiva que
tanto daño termina haciendole a la misma socieda, pues la justicia no es
contraria a la razón.
lunes, 4 de junio de 2018
lunes, 14 de mayo de 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
Decálogo tecnólogico para abogados
https://www.ambitojuridico.com/noticias/tecnologia/tic/el-decalogo-tecnologico-de-los-abogados
lunes, 23 de abril de 2018
LA UTOPIA DE LA PAZ
Puede sonar
lapidaría, pero resulta razonable y hasta real la frase del filosofo Alemán
Immanuel Kant, “El estado natural de los
hombres no es la paz, sino de guerra; cuando no de guerra abierta, de guerra
que puede estallar en cualquier momento”. Colombia ha sido un Estado en
constante conflicto en distintos momentos de la historia, con cortos intervalos
de tranquilidad que no de paz.
El país se dividió
entre quienes apoyaron un proceso de paz con la guerrilla de las farc y quienes
decidieron por convicción no apoyar un cojo acuerdo donde las concesiones para
los guerrilleros resultaron sapos difíciles de tragar, hoy resulta que quienes
ganaron el plebiscito con el No, tenían razón en algunos de sus temores,
aquellos que fueron llamados guerreristas, enemigos de la paz confirman porque
tanto recelo al acuerdo Habanero.
El incumplimiento
de algunos compromisos por parte de la guerrilla, la sorpresiva o esperada captura
de un cabecilla del partido de las farc por el delito de narcotráfico posterior
a la firma de los acuerdos, así como el
reciente denunciado mal manejo de los recursos del posconflicto, llevan a
pensar en que la paz resulta una utopía, pues las partes a su manera han sido
incapaces de dar cumplimiento a lo
acordado.
Pero la paz no es
la que pactaron el gobierno y las farc, la paz para que no sea una utopía debe
ser un compromiso de cada ciudadano con su actuar cotidiano, empezando por el
respeto a la otredad, reconocer la existencia de un otro a partir de la propia
persona, lo habitual es que la otredad
se construya a partir de la alteridad y la oposición, el otro es aquello que
nunca fuimos, no somos y no seremos. Incluso podría decirse que el otro es lo
que no queremos ser, pero a partir del respeto, del reconocimiento y la
aceptación de las múltiples diferencias
que en ocasiones nos confrontan internamente desde el concepto de moral,
podremos cimentar una conducta individual incluyente y ética, lo que nos
llevaría a la paz interior como fundamento de la paz social.
Más allá de lo que
pase con la política, quien se erija como presidente, quienes estén en el
congreso, si las farc sigue
delinquiendo, o si el gobierno le sigue incumpliendo a los más necesitados, la
fortaleza de la nación han de ser sus ciudadanos que se reconocen como tales,
como miembros activos de la nación, ciudadanos responsables como individuos,
con valores y principios, convencidos que son sus propias acciones frente a sí
y frente al otro la génesis de una verdadera paz estable y duradera.
Puede aceptarse la
frase del filosofo en el sentido de que el hombre esta condenado a vivir en
guerra o se puede invertir la misma para afirmar que el estado natural del
hombre es la paz y no la guerra, para lo
cual se deberá controlar el instinto violento, superar el estado natural para
reconocernos en la civilidad, esa al parecer resulta la tarea más difícil que
se tiene en el país del sin sentido.
lunes, 19 de febrero de 2018
sábado, 13 de enero de 2018
EL SERVICIO PÚBLICO DE TRANSPORTE MULTIMODAL EN NUESTROS MUNICIPIOS
Foto elespectador.com
Lamentar las muertes en accidentes de tránsito pareciera se ha vuelto
costumbre en los municipios de Colombia, más cuando se trata de los compatriotas
más humildes y nuestros campesinos, que terminan convirtiéndose en estadísticas
para los reportes de accidentalidad.
¿Pueden evitarse estos accidentes en las carreteras terciarias de
nuestros municipios? Sea lo primero anotar que podemos empezar por brindar un
mejor servicio de transporte público, pues el solo hecho de que la ley no haya
fijado límite a la vida útil de los vehículos que prestan el servicio público
de transporte en la modalidad mixto veredal, no significa que los municipios
responsables de autorizar, fijar rutas y otras competencias en materia de
transporte en sus jurisdicciones, evadan la responsabilidad de vigilancia y
control frente a las empresas o prestadores de este servicio, más allá de la
obligación de mantener unas vías adecuadas.
La muerte de 14 personas habitantes de lo que yo insisto en llamar “la ciudad rural” de nuestros vecinos de Sabanalarga, debe poner a reflexionar
a las administraciones, así como a los prestadores de este servicio en las
responsabilidades de carácter civil y administrativo por la falta de controles
a los equipos (entiéndase vehículos) así como al mantenimiento y adecuación de las
vías terciarias.
El Decreto 80 de 1987, por el cual se asignan unas funciones a los
municipios en relación con el transporte, es claro en señalar en su articulado
competencias a los entes territoriales sobre las diferentes modalidades de
transporte, significa ello que dichas competencias también conllevan per se
unos deberes de vigilancia y control.
Durante el corto periodo que me desempeñé como Secretario de Tránsito de
la Ciudad de Antioquia, negué tarjetas de operación para varios vehículos que
habiendo superado la vida útil en la modalidad de servicio para la cual fueron
registrados y que generaban alto riesgo para los usuarios, generó interesantes
discusiones con el representante legal de la cooperativa Cootrasanta,
discusiones que hoy deberían adelantarse desde el concejo de la ciudad,
corporación que debe hacer seguimiento a estos temas.
Prevenir es función de las autoridades administrativas y creo que es un
tema que tiene claro el actual Secretario de ese despacho, sobre quien
recae la responsabilidad como autoridad
de tránsito de exigir el adecuado mantenimiento y cumplimiento de la documentación
del equipo automotor disponible para la prestación del servicio, así como a
planeación municipal el debido mantenimiento de las vías veredales y
corregimentales de nuestro municipio para evitar posibles demandas por lo que
en derecho administrativo se califica como falla del servicio.
De acuerdo con nuestra Carta en su artículo segundo, inciso segundo de
manera expresa se señala “Las autoridades de la república están instituidas para proteger a todas las personas
residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás
derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales
del Estado y de los particulares.
Este es un llamado para que se proteja la vida de nuestros campesinos,
pues ellos merecen un buen servicio y unas mejores vías, que permitan un
verdadero desarrollo de nuestra “ciudad rural”.
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