martes, 18 de mayo de 2021

LA REFORMA TRIBUTARIA NO TODO ES TAN MALO, PERO NO TODO ES TAN BUENO.

 

Resulta innegable la importancia que tiene la economía para los países, así mismo que esa economía se genera a través de los impuestos, que desde tiempos inmemoriales se crearon para sostener lo que en hacienda pública conocemos como el gasto público, gasto social y hasta la burocracia.

 

Ya desde los romanos se requirió de unas fuentes de ingresos que permitieran financiar sus actividades. De esta forma, primero bajo la República y, más tarde, bajo el Principado, Roma estableció una serie de impuestos que gravaban tanto a las personas –hoy llamados impuestos directos- y las actividades o servicios –indirectos-.

 

Cierto es que la carga impositiva se adecua al Estado de las finanzas públicas, por ejemplo en la antigua Roma la carga impositiva aumentaba para llevar acabo la conquista de territorios, durante la expansión de Julio César y el mismo Trajano, solo para citar dos emperadores que expandieron el imperio más allá del Danubio, en la Edad Media ocurrió igual, asi mismo durante el periodo de colonización española, inglesa y portuguesa, resulta pertinente señalar que en estas épocas los sujetos pasivos de los impuestos resultaban ser los conquistados o los colonizados.

 

Nada resulta mas antipopular que los tributos, pues es la forma en que el Estado le mete literalmente la mano al bolsillo del ciudadano, del pequeño y gran empresario, no en pocas ocasiones mas a los primeros. Esa anti popularidad se evidencia con Henry David Thoreau en su ensayo el Derecho a Desobedecer publicado en 1849, que tiene como génesis su negación a pagar impuestos en una época en que Estados Unidos mantenía una guerra con México.

 

Este aparte histórico nos sirve de introducción para abordar la críticada reforma tributaria del gobierno Duque, reforma que para muchos golpeará a la incipiente clase media colombiana, en medio de una pandemia que está castigado a la humanidad. El país ha tenido que acudir al crédito para generar incentivos a los medianos y pequeños empresarios, crear subsidios o programas de ayuda económica que han recibido los mas pobres del país, pero ese crédito se tiene que pagar y los recursos deben salir de alguna parte, ello lleva a buscar recursos que permitan pagar la deuda y mantener los programas sociales creados para sortear la pandemia y entonces este gobierno consideró de manera responsable radicar una reforma haciendo énfasis en la erradicación de la pobreza, la regla fiscal y el fortalecimiento focalizado del gasto social.

 

Partidos de oposición y cercanos al gobierno han encontrado situaciones que deben revisarse, mientras otros llaman al entierro de quinta que merecería la propuesta, lo cierto es que ha sido presentada en un momento difícil, el ministro de hacienda no ayuda mucho con el valor de los huevos, tiene huevo como dicen los de “rolelandia” y la verdad la clase trabajadora no aguanta una carga impositiva mayor a la que hoy soporta.

 

Algunos periodistas con conocimientos económicos juiciosamente hacen el estudio y preguntan de manera critica, pero otros, legos en la materia opinan sin más argumentos que aquello que han escuchado de “expertos”, así, lo malo que tiene la propuesta de reforma diluye lo que debería salvarse de la misma, pues los millares de necios y orates que pululan en las redes sociales como loros repiten lo que aquellos han enfatizado.

 

Claro que en ninguna de las 330 páginas que tiene el proyecto de reforma se habla de la evasión, pues por esa vía según un estudio de la Universidad Nacional en 2019,  el país pierde once billones de pesos cada año, el estudio también señala que, “ …una de las razones que explicaría estas significativas cifras es que las reformas aprobadas no han representado un cambio estructural completo, sino que se han enfocado en ampliar la base tributaria –dándole prioridad a la cantidad y no a la calidad de los impuestos– y no en generar impactos importantes en los índices de evasión en el mediano y largo plazo…”

 

Ha dicho el presidente Duque,  “(…) Demorar nuestra responsabilidad se hace más costoso el día de mañana; demorar la toma de las decisiones y pensar con cálculo político no es la forma en la que yo creo en el ejercicio del Estado”. La reforma se debe dar en este gobierno o en el próximo, pues las finanzas del Estado no estan sanas como se dice en el argot financiero.

 

Una desición difícil en un momento complicado, pero que debe tomarse y que los congresistas que si actuan con calaculo político seguramente como se ha evidenciado harán campaña con el argumento de defender los intereses del pueblo para hundir la reforma, pero cuando vuelvan al congreso seguramente cambiaran el discurso para defender la tesis de la recuperación economica y entonces ahí “clavar al pueblo”, esa es la doble moral con la que muchos congresistas viven y trabajan politicamente.

 

La reforma pasará en lo que queda de este gobierno o le corresponderá al próximo que por mas promesas que haga de no mas impuestos, se verá en la necesidad de caja para cumplir con sus programas o proyectos, los cuales financiamos con los impuestos que pagamos, los que no evadimos.

 

 

 

PD. OJO CON EL 2022.

 

 

Diogenes

 

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